La cifra supone una importante reducción respecto al 2016, pero preocupa el alto número de víctimas causadas por atentados suicidas y ataques con artefactos explosivos improvisados.

Un informe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán publicado este jueves documenta casi 3500 muertos y más de 7000 lesionados, cifra que representa una disminución de un 9% respecto al año 2016.

Sin embargo, la directora de Derechos Humanos de la Misión, Danielle Belle, señala un elevado número de víctimas causadas por atentados suicidas y otros ataques con artefactos explosivos improvisados.

“La Misión registró casi 500 víctimas de ataques suicidas contra lugares de culto, la mayoría de ellos contra personas rezando en mezquitas. Daesh cometió la mayoría de estos terribles incidentes”, destaca.

El estudio también indica que las fuerzas antigubernamentales causaron casi dos terceras partes de las bajas, en su mayoría en ataques perpetrados por los talibanes.

Durante el año pasado fallecieron 359 mujeres, un 5% más que en 2016, y se produjo una disminución de las víctimas infantiles durante el mismo periodo.

El incidente más mortífero se registró el 31 de mayo cuando un atacante suicida detonó un camión cargado con unos 2000 kilos de explosivos durante la hora punta de la mañana en una zona densamente poblada. La explosión causó 92 muertos y 491 heridos.

ONU

Opina