Docenas de extranjeros se reunieron en el campamento de Azraq con el fin de registrarse para puestos de trabajo en fábricas o plantaciones

Un centro de trabajo abrió sus puertas el domingo en el segundo campamento para refugiados sirios más grande de Jordania, la muestra más reciente de un cambio de políticas respaldado por la Unión Europea con la idea de mejorar la vida de los desplazados a otros países de la región y desalentarlos de emigrar más lejos.

Docenas de refugiados se reunieron alrededor de largas mesas en un centro comunitario en el campamento de Azraq con el fin de registrarse con empleadores para puestos de trabajo en fábricas o plantaciones.

“Cualquier trabajo está bien para mí”, dijo Sumaya Mohammed Jidaa, una viuda de 39 años y madre de seis hijos que preguntaba por un empleo como costurera. “Solo danos dinero para mantener a nuestros hijos”.

Bajo el llamado Pacto de Jordania, un acuerdo alcanzado con países donantes en 2016, el reino prometió proporcionar 200 mil permisos de trabajo para los sirios en tres años, a cambio de varios miles de millones de dólares en asistencia para el desarrollo y reducciones a los aranceles a las exportaciones de Jordania a Europa.

La implementación ha sido lenta debido a la recesión económica en Jordania, el elevado desempleo y la lentitud en los cambios a la ley. Cerca de 90 mil sirios han obtenido permisos de trabajo hasta ahora, y solo dos fábricas exportan sus productos a Europa bajo el nuevo reglamento, informaron los funcionarios.

“No es posible esperar que el sector privado simplemente haga uso de un tratado comercial si no se está proporcionando el apoyo necesario”, dijo Patrick Daru, coordinador de la Organización Internacional del Trabajo en Jordania.

El centro de trabajo es un proyecto de la OIT, de la agencia de la ONU para los refugiados y del Ministerio del Trabajo de Jordania.

El país del Medio Oriente ha pasado apuros con las consecuencias de los prolongados conflictos en los vecinos Siria e Irak, lo que ha derivado en una tasa de desempleo de aproximadamente el 18%, y del doble entre los jóvenes.

Al mismo tiempo, el reino tiene más de 300 mil trabajadores extranjeros registrados y hasta un millón no registrados, según el Ministerio del Trabajo. La mayoría de ellos son egipcios y migrantes del sur de Asia, los cuales se desempeñan en trabajos que no requieren un elevado nivel de estudios como las labores domésticas, la construcción y la agricultura.

El gobierno ha intentado aplicar una reforma laboral, pero muchos jordanos menosprecian el trabajo manual que suelen realizar los migrantes, lo que deja un nicho vacío que los refugiados sirios podrían llenar parcialmente ahora.

YR

Por: AP

Opina