Durante años, Rusia se ha esforzado por extender su influencia al sureste de Europa, donde Serbia le sirve de asidero para crearse un enclave amistoso en un continente hostil.

Ahora, la Unión Europea ha empezado a reaccionar. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, iniciará el domingo una gira por siete naciones de los Balcanes para promover la estrategia europea de expansión hacia el este.

Rusia quiere sobre todo desalentar a los países balcánicos occidentales _Albania, Bosnia, Macedonia, Montenegro, Kosovo y Serbia_ de ingresar a la OTAN. Pero también intenta impedir que ingresen a la UE.

Ésta presenta la perspectiva del ingreso como un incentivo para efectuar reformas en la volátil región balcánica, desgarrada por la guerra en los 90. Su estrategia de expansión coloca a Serbia y Montenegro en situación de ingresar al bloque si éste abre sus puertas, lo que está previsto tentativamente para 2025.

Serbia es un blanco principal de las actividades antioccidentales de Moscú en Europa debido a los profundos lazos culturales e históricos entre las dos naciones de mayoría cristiana ortodoxa oriental.

El canciller ruso Serguei Lavrov, de visita en Serbia la semana pasada, insistió que el ingreso a la UE no es tan ventajoso como se lo presenta.

Lavrov también emitió una advertencia: las exhortaciones de la UE para que Serbia alinee su política exterior con el bloque como antecedente para el ingreso y aplique sanciones a Rusia son el mismo “error” que cometió Occidente al presionar a Ucrania, desgarrada por la guerra, para que se decida por éste o por Rusia.

El analista político serbio Bosko Jaksic piensa que “los rusos están cada vez más nerviosos a medida que pierden sus aliados balcánicos uno tras otro”.

“No está claro hasta dónde están dispuestos a llegar para defender sus intereses aquí, pero a juzgar por lo que hicieron en Ucrania, están dispuestos a llegar lejos”, dijo Jaksic, en alusión a la anexión de Crimea y el apoyo a los rebeldes en el este de Ucrania.

Según Lavrov, “Europa enfrenta una situación insalubre” debido a la expansión de la OTAN hacia el este. Montenegro ingreso a la alianza militar occidental el año pasado a pesar de la fuerte oposición de Moscú. El canciller ruso elogió a Belgrado por mantener la neutralidad militar y negarse a entrar a la OTAN.

Tres países de los Balcanes son miembros de la OTAN: Bulgaria y Rumania desde 2007 y Croacia desde 2013. Los demás son candidatos en potencia.

“Invertir en la estabilidad y prosperidad de los Balcanes Occidentales significa invertir en la seguridad y el futuro de nuestra Unión”, dijo Juncker, anticipando su gira.

La gira de Juncker, que comienza el domingo en Macedonia y finaliza en una cumbre europea en Bulgaria el 1 de marzo, aparece comoun intento demorado de la UE de contrarrestar la influencia rusa.

“Paradójicamente, los rusos y sus políticas en los Balcanes detonaron campanas de alarma que despertaron a la Unión Europea”, dijo Jaksic.

AP

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