Los Oscar han puesto en la cima a directores nacionales, pero muchas cintas independientes no logran su exhibición en el país.

La Ley Federal de Cinematografía contempla solo 10 por ciento de las pantallas para el cine nacional.

”Soy un inmigrante, como Alfonso y Alejandro, mis compadres”, dijo Guillermo del Toro al recibir el Oscar como Mejor Director por La forma del agua, y llevarse cuatro de las 13 estatuillas a las que estaba nominado. Cuarón, González Iñárritu y Del Toro comenzaron su carrera rumbo al Oscar hace 10 años, con sus primeras nominaciones. Desde entonces, México llamó la atención de la industria internacional.

Gracias a la prestigiada tercia, que ha conquistado un sitio sólido en la hegemonía hollywoodense, el mundo conoce el trabajo de una generación decineastas mexicanos, que llena salas por semanas con producciones no mexicanas.

Los realizadores que, en cambio, sí hacen cine en el país, enfrentan una realidad muy distinta. Ni el reconocimiento por parte de festivales como el de Cannes, la Bernlinale o bien de casa -el Ariel-, garantizan que sus películas lleguen a las salas.

Amat Escalante, quien desde su debut ha sido reconocido en Cannes –ganó en 2005 el FIPRESCI Prize de la sección Un Certain Regard por Sangre-, estrenó a mediados del años pasado su más reciente creación: La región salvaje. Y lo hizo en Francia y Estados Unidos antes que aquí. Con ese título ganó el León de Plata al Mejor director de la Mostra de Venecia en 2016.

Escalante explicó entonces que en su tierra no encontraba las condiciones propicias para distribuir la película. De inmediato, Guillermo del Toro le expresó su apoyo vía redes sociales: “Con Cronos vivimos muchos momentos con estos. Pero fue ya hace mucho (1993). Pido a las autoridades ayuden a la exhibición de esta obra”.

“Con el triunfo de Guillermo del Toro, y los otros premios internacionales obtenidos por cineastas mexicanos, queda confirmado para quien sea electo el próximo 1o de julio, que el cine mexicano tendrá que ser apoyado como la primera industria cultural del país”. Cazals

Cinépolis se encargó de la distribución de La región salvaje. Originalmente se estrenaría en 100 pantallas, pero unas horas antes, la otra cadena exhibidora, Cinemex, anunció que no la proyectaría, con el argumento de que carecía de pantallas disponibles.

Las redes ardieron. En un tuit, Alfonso Cuaróndio cuenta de la cancelación y señaló: “Esto es ofensivo e indignante. Espero @Cinemex reconsidere”. A las pocas horas, la franquicia cinematográfica reprogramó el título, pero solo lo exhibió en 28 de sus espacios, el 2 de febrero. La cinta apenas superó el primer fin de semana. Cinépolis la programó en 59 salas. Actualmente se puede ver en la Cineteca Nacional -donde está programada el jueves próximo a las 21:00 horas.

En años recientes, las cintas mexicanas se estrenan, en promedio, un año después de su realización. Pero su exhibición es todavía un problema. De acuerdo con la Ley Federal de Cinematografía, el 10 por ciento del total de pantallas del país debe destinarse al cine nacional. El tiempo de exhibición depende así del acuerdo de negocios que establezcan exhibidores y distribuidores, lo que deja poco margen al cine menos comercial.

“Con el triunfo de Guillermo del Toro, y los otros premios internacionales obtenidos por cineastas mexicanos, queda confirmado para quien sea electo el próximo 1 de julio que el cine mexicano tendrá que ser apoyado como la primera industria cultural del país”, escribió este lunes en Twitter el veterano director Felipe Cazals.

La mayoría de las producciones mexicanas no se ven en el país. Según el reporte 2017 del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), de los 175 largometrajes producidos en 2017, únicamente se estrenaron 85. Del total, 96 recibieron financiamiento público. Lo que más vende es la comedia: entre las 10 más taquilleras, el documento cita Hazlo como hombreCómo cortar a tu patán El tamaño sí importa. El drama Las hijas de Abril, de otro director reconocido en el extranjero, Michel Franco, ocupa el décimo lugar.

Franco se ha llevado tres Palmas de Oro en Cannes: En 2012 en la sección Un Certain Regard por Después de Lucía; en 2015 por el guion de Chronic, y en mayo de 2017 recibió el Gran Premio del Jurado Las hijas de Abril. De forma extraordinaria, ésta llegó un mes después a la cartelera nacional, con 70 copias, un récord. Sin embargo, la marca es poco significativa respecto a otros estrenos comerciales, como 3 Idiotas, de Carlos Bolado, que en 2017 salió con mil copias.

Güeros, de Alonso Ruizpalacios, fue Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine de Berlín 2014. Se estrenó en 2017, tras recorrer varios festivales y ganar cinco Arieles. Museo, su último trabajo, protagonizado por Gael García, recibió el Oso de Plata al Mejor Guión, también en la Berlinale, hace unas semanas. Aún no tiene fecha de estreno en México.

La libertad del Diablo, el documental de Everardo González, tuvo su premiere mundial el año pasado en el mismo festival berlinés, donde recibió el Premio Amnistía Internacional. Reconocido con galardones como el Mezcal del FIC Guadalajara, el primer premio de la sección Tiempo de Historia en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, y tres Fénix, se estrenará para el 16 de marzo, más de un año después de su exhibición en Alemania.

El 30 de marzo se estrena El vigilante, de Diego Ros, una cinta de 2016 que recibió los premios a Mejor Película y Actor (Leonardo Alonso) en el Festival Internacional de Cine de Morelia, y Mejor Película Internacional del Festival de Cine de Los Ángeles en 2017. Aún no se define el número de copias con las que se proyectará aquí.

En otra parte de su discurso de aceptación del premio de la Academia estadounidense, Guillermo del Toro se dirigió a los jóvenes realizadores en México: “Esto parecía imposible, pero todo el que sueña con el poder de la fantasía para construir un mundo lo puede lograr. Esto es una puerta; túmbenla y pásenle”. Ese camino, de grandes lagunas, no es nada sencillo.

 

El Financiero

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